No es tiempo para des-Confiar

Jueves, 27 de Mayo de 2021

 No es tiempo para des-Confiar

En este momento ha emergido en la sociedad colombiana la voz de aquellos que durante mucho tiempo hablaron en voz baja, callaron sus dolores, inquietudes y angustias, personas jóvenes, campesinas, trabajadoras, madres, abuelas, mujeres, amas de casa, comunidades ancestrales, afrocolombianas; quienes han encontrado en la movilización la posibilidad de manifestar la visión de sociedad que siempre han soñado y por la que han luchado día tras día desde sus colectividades, organizaciones culturales, políticas, sociales, ambientales, entre otras.

Ante estas manifestaciones además de recibir agresión física, psicológica, verbal, sexual por parte de las fuerzas policiales, han tenido que soportar la indiferencia de muchas personas que se atreven a estigmatizarlos, que atacan las acciones de los líderes y participantes de las movilizaciones, de las asambleas populares y todo espacio en el que se denuncien los incumplimientos de la institucionalidad estatal.

Ante esta cruda realidad es preciso preguntarnos como trabajadores/ras cooperativos ¿qué lugar ocupamos?; ¿desde dónde estamos alzando nuestra voz?; ¿desde cuál observador estamos viendo los acontecimientos, desde una ventana, desde una pantalla?; ¿qué reflexiones estamos haciendo?. Hoy el estallido social (despertar de consciencia), no puede ser de ninguna manera para ratificar el lugar de comodidad que creemos tener, no puede servir como argumento de los empleadores para decir que somos privilegiados en tener trabajo, o creer que nuestra vida ya está solucionada porque nuestros hijos e hijas ya lograron acceder a la educación.  En el momento debemos insistir en que la educación, la salud, el trabajo, la cultura son derechos, y no sumarnos a los que creen y afirman con mucha seguridad que los ciudadanos y ciudadanas que han podido acceder a ellos son privilegiados y deben agradecerlo.   

Las personas jóvenes que han muerto a manos de la policía, que han sido torturados o desaparecidos en el marco de la protesta, los que se movilizan son seres inconformes que han decidido expresarlo públicamente, que piensan críticamente, que no se conforman con lo que como sociedad hemos construido, tienen muchas de esas características que desde el pensamiento solidario y cooperativo hemos promovido, son seres con la reflexión que hemos deseado formar desde los procesos de educación popular. Confiar es un proyecto solidario, de origen obrero, no se nos puede olvidar y menos cambiar su historia.

Por todo esto, es que hoy creemos que trabajadores y trabajadoras del sector solidario deberíamos estar en las calles acompañando estas luchas, las personas trabajadoras cooperativas deberíamos estar participando de las asambleas populares, los líderes cooperativos deberían ser quienes promuevan las articulaciones de los procesos comunales, el sector solidario debería estar generando espacios culturales, educativos, donde se debata lo que sucede en el país, pero no sólo desde las redes, ni con videos, o manifiestos, sino desde la calle, con las comunidades, acompañando y abrazando a los jóvenes, ayudando en la protección de sus derechos y como promotores de esos mundos posibles que siempre nos hemos soñado.

Es muy extraño que ante las estadísticas de muertos, desaparecidos, torturados no nos hayamos movido de nuestro lugar de confort, que nuestra mayor preocupación sea si la marcha del día pasa o no cerca a nuestras oficinas, y no para apoyarlas, sino para correr a resguardarnos en nuestras casas, porque no queremos ponernos en “peligro”. Es muy triste que ante la angustia de tantas madres y padres que tienen miedo por el riesgo que corren sus hijos e hijas en estas protestas, nuestro acompañamiento sea desde las palmaditas en la espalda, los mensajes por redes sociales, y manifestaciones referidas a todo lo que está sucediendo, y al mismo  tiempo dejarlos solos, abandonamos los espacios populares en nuestras ciudades, esperamos que el día se acabe confiando en que no sean más los muertos, o en que por fin los gobernantes y nuestros representantes se pongan de acuerdo en algo.

No, esto no son tan solo unos días de paro, es una lucha que se mundializó, es un momento histórico, un llamado para que como personas e instituciones nos movilicemos, transformemos, reconstruyamos la confianza, es un gran jalón de orejas que las juventudes hacen a otras generaciones que callaron, que se acostumbraron a ver el trabajo como un privilegio, a no reclamar ningún derecho por el miedo, a generaciones que  normalizaron la violación de  todos sus derechos, que vieron la lucha social como una actividad innecesaria, y que permitieron que la corrupción, la concentración de poder, la injusticia social permeara todas las esferas de la vida.

Queremos hacer un llamado al sector solidario, especialmente a las cooperativas y aún más a Confiar, para que nuestros lugares de trabajo sean espacios de debate sobre lo que sucede en el país, para que las y los trabajadores cooperativos tengan conocimiento claro sobre lo que está sucediendo, lo que se está debatiendo, para que movilicemos palabra, emociones y sensaciones. Les invitamos igualmente a que desde la dirección de la cooperativa promuevan la participación activa de los y las integrantes de los organismos sociales, delegados y delegadas, porque no hemos visto al primero en las movilizaciones o en espacios de debate, se supone que son gente comprometida con la transformación social y el buen vivir. También invitar a los líderes y lideresas de Áreas, dependencias y Agencias, y personal en general para que hagan parte de las actividades en torno a las jornadas de movilización, para que como se dice en la Cooperativa pase por la piel este momento que estamos viviendo como país, al mismo tiempo que hacemos el llamado a que las cooperativas por fin se unan y planteen fortalecerse como verdadero modelo alternativo.

La situación actual nos debe llevar a analizar las posturas públicas que la Administración de Confiar ha emitido por diferentes medios en solidaridad con las protestas, las vemos coherentes con nuestro pensamiento solidario, pero insuficientes si recordamos que tenemos raíces cooperativas y sindicales en Sintrasofasa. Es necesario que revisemos adentro.

El llamado que hoy hacen las juventudes, es a la revisión de todas las estructuras institucionales. Un buen inicio seria la aceptación, reconocimiento y respeto por la organización sindical en Confiar, la creación de la política de género que garanticen unas mejores condiciones para las mujeres, la revisión de las políticas de tercerización que desmejora condiciones laborales, en su mayoría mujeres; espacio para el primer empleo dirigido a jóvenes; la revisión de la concepción de trabajo, de tiempos y espacios de formación y recreación para las personas trabajadoras y sus núcleos familiares. Y muchas otras transformaciones que están en el clamor de la protesta hoy y que si analizamos están estrechamente relacionados con la esencia cooperativa por tanto nos compete.

No es momento de desconfiar, es momento para que ratifiquemos el proyecto que durante muchos años hemos construido, para que mostremos que la palabra se vuelve acción y la acción se convierte en transformación, para que no nos dejemos invadir del virus de la indiferencia, y que sea la solidaridad la que nos acompañe todos los días. 

“Más que los actos de los malos,

me horroriza la indiferencia de los buenos”. Gandhi

marcha2